Archive

Navigation
  • Tratado de Marrakech

    La Unión Europea ha aprobado el Tratado de Marrakech

    Después de varios años trabajando de la mano de la Eurodiputada del Parlamento Europa, Rosa Estarás, y con la Asociación Europa de Dislexia, se ha aprobado en la Unión Europa, el Tratado de Marrakech.

    Sobre el Tratado de Marrakech:

    El Tratado de Marrakech para facilitar el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso acaba de añadirse al cuerpo de tratados internacionales sobre derecho de autor administrados por la OMPI. Posee una clara dimensión de desarrollo humanitaria y social, y su principal objetivo es crear un conjunto de limitaciones y excepciones obligatorias en beneficio de las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso.

    En el Tratado se exige a las Partes Contratantes que introduzcan en sus normas sobre derecho de autor un conjunto estándar de limitaciones y excepciones para permitir la reproducción, la distribución y la puesta a disposición de obras publicadas, en formatos accesibles para las personas ciegas, con discapacidad visual u otras dificultades para acceder al texto impreso, y permitir el intercambio transfronterizo de esas obras por las organizaciones que están al servicio de los beneficiarios.

    En el Tratado se aclara que los beneficiarios son las personas que padecen distintas discapacidades que interfieren con la eficacia de la lectura de material impreso. La definición amplia incluye las personas ciegas, con discapacidad visual o con dificultad para leer o las personas con una discapacidad física que le impida sostener y manipular un libro.

    El alcance del régimen del Tratado de Marrakech abarca únicamente a las obras “en forma de texto, notación y/o ilustraciones conexas con independencia de que hayan sido publicadas o puestas a disposición del público por cualquier medio”, y ello incluye los audiolibros.

    Otro elemento importante es la función que desempeñan las entidades autorizadas, es decir, las organizaciones encargadas de llevar a cabo el intercambio transfronterizo. La definición relativamente amplia de la expresión engloba muchas entidades gubernamentales y sin ánimo de lucro. Pueden haber sido autorizadas expresamente, o bien “reconocidas” por el gobierno como entidades que desempeñan muchas funciones, entre otras, las de educación y de acceso a la información para los beneficiarios. Las entidades autorizadas tienen la obligación de establecer y aplicar sus propias prácticas, entre otras cosas, determinar que las personas a las que sirven son beneficiarios, prestar servicios únicamente a esas personas, desalentar la utilización indebida de los ejemplares y ejercer la “diligencia debida” en el uso de los ejemplares de las obras.

    El Tratado de Marrakech tiene una estructura clara y contiene normas específicas sobre limitaciones y excepciones, relativas tanto al ámbito nacional como al intercambio transfronterizo.

    En primer lugar, se exige que, en su legislación nacional sobre derecho de autor, las Partes Contratantes dispongan una limitación o excepción en beneficio de las personas ciegas, con discapacidad visual o dificultades para acceder al texto impreso. Los derechos objeto de esa limitación o excepción son el derecho de reproducción, el derecho de distribución y el derecho de puesta a disposición del público. Las entidades autorizadas estarán facultadas a realizar, sin ánimo de lucro, ejemplares en formato accesible que podrán distribuirse mediante préstamo no comercial o comunicación electrónica; entre las condiciones relativas a esa actividad cabe señalar que el acceso a la obra sea legal, que no se introduzcan más cambios que los necesarios para que la obra pase a ser accesible, y que los ejemplares se suministren únicamente a los beneficiarios. Las personas ciegas, con discapacidad visual o dificultad para acceder al texto impreso también podrán realizar un ejemplar en formato accesible de la obra para uso personal, cuando tengan acceso legal a un ejemplar de una obra en formato accesible. En el plano nacional, los países pueden circunscribir las limitaciones y excepciones a las obras que “no puedan ser obtenidas comercialmente en condiciones razonables por los beneficiarios en ese mercado”. Para valerse de esa posibilidad es preciso notificar al Director General de la OMPI.

    En segundo lugar, en el Tratado de Marrakech se exige que las Partes Contratantes permitan la importación y exportación de ejemplares en formato accesible, en determinadas condiciones. En lo que atañe a la importación, cuando la legislación nacional permita realizar un ejemplar en formato accesible, también se podrá importar un ejemplar en formato accesible sin la autorización del titular de los derechos. En lo que atañe a la exportación, una entidad autorizada podrá distribuir o poner a disposición de un beneficiario o una entidad autorizada de otra Parte Contratante los ejemplares en formato accesible realizados en el marco de una limitación o excepción u otra norma. Esta limitación o excepción en particular exige la utilización exclusiva de las obras por los beneficiarios; en el Tratado de Marrakech también se indica la obligación de que, antes de esa distribución o puesta a disposición, la entidad autorizada no supiera o no tuviera motivos razonables para saber que el ejemplar en formato accesible sería utilizado por personas distintas de los beneficiarios.

    El Tratado de Marrakech deja a las Partes Contratantes la libertad de aplicar sus disposiciones teniendo en cuenta el ordenamiento jurídico y las prácticas legales que le son propios, pudiendo incluso determinar las “prácticas, tratos o usos justos”, siempre y cuando cumplan con las obligaciones relativas a la regla de los tres pasos en virtud de otros tratados. La regla de los tres pasos es un principio básico utilizado para determinar si puede permitirse o no una excepción o una limitación en virtud de las normas internacionales sobre derecho de autor y derechos conexos. Toma en consideración tres elementos, por lo cual toda excepción o limitación: 1) abarcará únicamente determinados casos especiales; 2) no atentará contra la explotación normal de la obra; y 3) no causará un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del titular de derechos.

    No se exige ser parte en otro tratado internacional sobre derecho de autor para adherirse al Tratado de Marrakech; pueden ser parte en él los Estados miembros de la OMPI y de la Comunidad Europea. Sin embargo, las Partes Contratantes que reciban ejemplares en formato accesible y que no estén obligadas a cumplir con la regla de los tres pasos en virtud del artículo 9 del Convenio de Berna deberán velar por que los ejemplares en formato accesible no se redistribuyan fuera de su jurisdicción. Asimismo, no estará permitido el intercambio transfronterizo por las entidades autorizadas, excepto si la Parte Contratante en la que se realiza el ejemplar es parte en el Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor o, de otra forma, aplica la regla de los tres pasos a las limitaciones y excepciones aplicadas en virtud del Tratado de Marrakech.

    El Tratado de Marrakech exige que la OMPI establezca un “punto de acceso a la información” para permitir el intercambio voluntario de información que facilite la identificación de las entidades autorizadas. Asimismo, se invita a la OMPI a compartir información acerca del funcionamiento del Tratado. Además, las Partes Contratantes se comprometen a prestar asistencia a sus entidades autorizadas que hayan celebrado acuerdos de intercambio transfronterizo.

    El Tratado establece una Asamblea de las Partes Contratantes cuya función principal es tratar las cuestiones relativas al mantenimiento y el desarrollo del Tratado, y encomienda a la Secretaría de la OMPI la labor administrativa relacionada con él.

    El Tratado fue adoptado el 27 de junio de 2013 en Marrakech. Entrará en vigor una vez que 20 Partes, que reúnan las condiciones correspondientes, depositen sus instrumentos de ratificación o adhesión.

    Reglamento del Tratado de Marrakech

    Directiva del Tratado de Marrakech

    Principales disposiciones y ventajas del tratado de Marrakech

     

  • “Los niños con dislexia no fracasan, lo hace el sistema con ellos”

    Hay que mejorar la formación, dotar a los centros de mayores recursos tecnológicos y aumentar la inversión en orientadores, logopedas y maestros.

    Samuel, el hijo de Araceli Salas, portavoz de la Federación Española de Dislexia y otras DEA, (FEDIS) tiene hoy 25 años y una titulación en dirección cinematográfica. Alcanzar este logro no ha sido nada fácil para él. Como tampoco lo es para el 10% de la población española que, según estimaciones, padece dislexia, un trastorno del aprendizaje que altera la capacidad de leer y de escribir de quienes lo sufren. No en vano, se estima que 4 de cada 6 fracasos escolares en España, el 66%, está relacionado de forma directa o indirecta con la dislexia y otras Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA). Una problemática a recordar este 27 de noviembre, Día del Maestro, figura que necesita más recursos para atender cómo es debido a esta población que también forma parte de la comunidad educativa.

    “A mi hijo siempre le he dicho que no es él el que fracasa, sino que es el sistema el que fracasa con él”, afirma Araceli. Por eso, su historia personal de superación pone nombre, rostro y piel a la campaña promovida por FEDIS en change.org para exigir “más atención a la Dislexia y otras DEA en la próxima Ley Orgánica de Educación”. Quieren alcanzar las 300.000 firmas para hacérselas llegar al Ministerio de Educación Cultura y Deporte. Ya suman casi 215.000. Entre las reivindicaciones de su iniciativa, solicitan a la administración más medidas para el diagnóstico temprano, una política educativa inclusiva y no discriminatoria, y adaptaciones metodológicas que permitan a los niños con dislexia seguir con sus estudios y no ser carne de cañón del fracaso escolar.

    La importancia del diagnóstico precoz

    El diagnóstico de Samuel llegó con nueve años. Para entonces él y su familia ya habían transitado un largo camino por el desierto para encontrar respuestas a su dificultad para recordar los días de la semana, los meses del año y leer o comprender lo que leía. “Cuando empezó en primaria empezó a llevar un retraso con respecto a sus compañeros. Y claro, como son niños listos se cuestionan las cosas”.

    Hoy el diagnóstico ha avanzado bastante. Se puede diagnosticar a los niños a partir de los 7 años. Incluso hay casos que empiezan a detectarse antes, al dar los menores síntomas de dislexia. Casos en los que es importante empezar a actuar aunque no se tenga un diagnóstico confirmado. Sin embargo, por experiencia propia y por su labor como asesora, Araceli sabe que las familias lo siguen pasando “muy mal” y viviendo “con mucha angustia” la situación hasta que encuentran un diagnóstico que da respuestas a sus preguntas.

    Los que peor lo pasan, no obstante, son los niños. “Los niños disléxicos sufren una importante merma en su autoestima. Les toman por tontos, por vagos, a menudo son víctimas de bullying. No entienden cómo trabajando tanto su rendimiento es menor. Por ello una detección precoz es importantísima”, afirma Luz Rello, que fue una niña con dislexia y hoy, a sus 33 años, es una mujer con dislexia (porque esta no se cura) y una investigadora multipremiada que ha dedicado muchos años de su vida a estudiar la dislexia hasta dar forma al proyecto emprendedor Change Dyslexia.

    Su experiencia la comparte Araceli, que además de la baja autoestima que alcanzó su hijo, ese pensar y llegar a creerse que era tonto, recuerda la ausencia de tiempo para realizar actividades extraescolares en las que se sintiese a gusto a causa de las visitas a psicólogos, logopedas y al mayor tiempo que necesitaba para hacer los deberes. “Eso quema muchísimo”, afirma. También, otro impedimento descubierto recientemente. Debido a su situación muchos niños con dislexia tienen pesadillas nocturnas recurrentes, lo que les impide tener un sueño reparador. “Ya se despiertan con menos energía que el resto y terminan la jornada mucho más cansados. Y encima ese sobreesfuerzo que ellos hacen no se ve recompensado ni en casa ni en el colegio”.

    Cambiar la forma de dar clase

    El sistema educativo sigue siendo igual que el que atendía a nuestros abuelos

    Desde las asociaciones de pacientes con dislexia se consiguió la primera Ley educativa que ampara a este tipo de alumnado con dificultades específicas de aprendizaje. “Hemos avanzado mucho, sí, pero necesitamos que se siga avanzando, que cada vez que se ponga en marcha una Ley Educativa o que se haga un Pacto político por la Educación, todo lo que tenga que ver con este tipo de alumnado se tenga en cuenta y se mejore. Que haya más formación del profesorado y de los profesionales del ámbito educativo, que el propio sistema educativo los contemple, que existan las herramientas adecuadas en los centros, que exista una detección temprana y un plan de actuación… y también, esencial, que en cualquier Comunidad Autónoma el alumno tenga los mismos derechos”, reflexiona la portavoz de FEDIS.

    También, como ella misma reconoce, que la sociedad se sensibilice, que conozca que la dislexia es mucho más que tener dificultades para escribir o leer o tener faltas de ortografía, que tome conciencia de que estos niños no son tontos o vagos y que sí que pueden aprender. Pero para ello necesitan un cambio en el sistema educativo, en la forma de impartir la docencia. “El sistema educativo sigue siendo igual que el que atendía a nuestros abuelos. Necesitamos que el sistema cambie su metodología hacia estilos más interactivos, multisensoriales, que tenga en cuenta la neurociencia, y que destierre esa idea preconcebida de que todos los niños deben aprender al mismo ritmo”, añade Salas.

    Para Luz Rello, por su parte, la evaluación es “crucial” porque si se aprende por medio de la lectura y se evalúa por medio de la escritura, “una persona con dislexia que precisamente tiene dificultades en ese canal (lectura y escritura) lo va a hacer con un rendimiento más bajo que si por ejemplo realiza los exámenes orales”. Una inquietud que comparte Araceli: “Lo que está claro es que con un sistema tradicional de lectura y de ejercicios a estos niños les es imposible, porque si solo les dejamos la vía de la lectura para el aprendizaje y la vía de la escritura para demostrar lo que saben, entonces mal vamos. No están en igualdad de condiciones”.

    Para Araceli Salas, desde el punto de vista de política educativa,“no son conscientes de la cantidad de niños que están afectados por este trastorno”

    En ese sentido, desde FEDIS insisten en que se precisa que el sistema conozca de qué forma aprenden los disléxicos y que se adapte a su forma de aprendizaje, algo que no les parece tan complicado teniendo en cuenta que ya se está haciendo en muchos centros y que hay muchos profesionales que ya lo ponen en práctica: “Pero claro, necesitas estar sensibilizado y formado, porque la metodología que funciona para los niños con dislexia funcionaría para todo el aula”.

    La duda es si tratándose de unas medidas que están tan al alcance, que no se hayan tomado todavía responde a la falta de presupuesto (para, como pide Luz Rello, mejorar la formación, dotar a los centros de mayores recursos tecnológicos y aumentar la inversión en orientadores, logopedas, maestros de pedagogía terapéutica y maestros de audición y lenguaje) o a la falta de voluntad política y de sensibilidad con la problemática. Para Araceli Salas, desde el punto de vista de política educativa,“no son conscientes de la cantidad de niños que están afectados por este trastorno” y es necesario que los políticos sean conscientes de la dimensión del mismo para que se regule “de forma seria como se hace en otros países como EE UU, Reino Unido, Suecia o Dinamarca”.

    Una reivindicación en la que seguirán insistiendo desde FEDIS para mejorar la vida de sus hijos, sus nietos y la de niños que aún no han nacido pero que dentro de unos años tendrán que enfrentarse a una vida con dislexia. “Queremos que ningún niño pase por lo que ha pasado el nuestro y que ninguna familia tenga que sufrir tanto para saber qué le está pasando a su hijo. Una sociedad moderna como la nuestra no puede permitir que un niño tenga que sufrir para poder aprender”.

    LA TECNOLOGÍA COMO HERRAMIENTA PARA LA DISLEXIA
    Desde la Asociación Española de Dislexia y Familia (DISFAM) , de la que Araceli Salas es fundadora, junto a la Universitat de les Illes Balears (UIB), han desarrollado Prodislex, un protocolo de detección y actuación gratuito disponible para su descarga en la web y que ya cuenta con más de un millón y medio de descargas.

    Luz Rello, por su parte, es la desarrolladora de Dytective for Samsung, una app que a través de un test de dislexia gratuito notifica con casi un 90% de precisión el riesgo de padecer dislexia. “No se trata de un diagnóstico, sino de una prueba de cribaje, un detector de riesgo. El diagnóstico debe confirmarse con un profesional”, explica su fundadora. Desde FEDIS, por su parte, también insisten en que si un niño no es detectado por la app pero existen sospechas, la familia lo lleve igualmente a un experto “para evitar el riesgo de que se quede sin diagnosticar”.

    Al margen de Dytective for Samsung, Luz Rello también ha desarrollado desde Change Dyslexia otra app, Dytective U, disponible tanto para dispositivos iOS como para smartphones Android. Se trata de una herramienta basada en la inteligencia artificial que cuenta con más de 35.000 ejercicios personalizados y validados científicamente para, a través del juego, mejorar los problemas de la dislexia y estimular las fortalezas de los niños. “La tecnología nos permite herramientas más económicas y accesibles que permiten que un niño con dislexia pueda llegar al rendimiento esperado para su capacidad”, concluye la emprendedora.

    Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/11/23/mamas_papas/1511448848_672108.html

  • Plan nacional contra la dislexia: la gran olvidada que afecta a 700.000 personas

    El Congreso cuenta con unanimidad. Todos los partidos instan al Gobierno a poner en marcha un plan nacional contra este trastorno que puede cambiar la vida a más del 10% de la población

     La dislexia afecta aproximadamente a 700.000 escolares en toda España. Se trata de una tipología de las llamadas Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA) y lo que supone es un obstáculo añadido a tareas como el lenguaje, ortografía, escritura, pronunciación y expresión oral. Es decir, las capacidades de comunicación se ven alteradas. No existe una fórmula mágica para vencerla, pero sí muchas posibilidades para combatirla y, finalmente, tras años de intentonas por parte de miles de familias, el Congreso ha instado al Gobierno de Mariano Rajoy a implementar un plan nacional que sirva de ayuda a todos los niños afectados y que sea similar al que existe en otros países europeos como Francia o Alemania. Ahora toca que el Ejecutivo cumpla después de que el socialista Ángel Gabilondo empezara a plantearlo y el popular José Ignacio Wert metiera el asunto en el cajón.

    La falta de regulación de este amplio colectivo afecta, en la práctica, a varias cuestiones importantes. La primera de ellas es el fracaso escolartan demostrado en distintos estudios, como los sonados informes de la OCDE que a tantas instituciones hacen llevarse las manos a la cabeza. La Proposición No de Ley (PNL) que llevó el grupo parlamentario de Ciudadanos a la comisión de educación del Congreso esta semana, encaminada a que por fin se ponga en marcha un plan nacional en todas las CCAA para tratar esta situación y que se aprobó por unanmidad, aseguraba que el fracaso escolar podría verse reducido hasta en un 40% si hubiera un diagnóstico real de todas las personas disléxicas.

    Estudiantes durante el examen de Selectividad. (EFE)
    Estudiantes durante el examen de Selectividad. (EFE)

    El presidente de la Federación Española de Dislexia, Jesús Gonzalo, pone el acento en la formación. “En las facultades de magisterio ni siquiera se trata este asunto. Los profesores están completamente desinformados y no acceden a las novedades que surgen en la educación”, afirma a este diario. Desde hace años estas asociaciones se movilizan en busca de atención y de soluciones para los miles de niños que sufren este problema. Su esperanza llegó esta semana al aprobar el Congreso una PNL con el apoyo de todos los partidos, incluido el del Gobierno, que es en última instancia quien deberá dar luz verde al plan.

    Y la mayor gravedad no solo recae en la falta de regulación, sino en las desigualdades dependiendo de la comunidad autónoma en la que cada cual esté. Por ejemplo, en Murcia o Cataluña existen ‘ayudas’ —medidas flexibilizadoras, en realidad— que permiten a los escolares con dislexia acceder después al sistema universitario de todo el país, como el madrileño, mientras que los estudiantes de Madrid se ven limitados por esa falta de ayudas.

    Marta Martín: “Estas cosas le pueden cambiar la vida a muchísimas personas y encima tienen un coste bajísimo. Hay que hacer que funcione ya”

    Las llamadas medidas de accesibilidad o flexibilización que están recogidas en el PNL aprobado en el Congreso son tan sencillas como la disposición de un tiempo extra, que el formato de los exámenes se limite a una carilla, leer las preguntas en voz alta o señalar la información principal de los textos en negrita. “Estas cosas le pueden cambiar la vida a muchísimas personas y encima tienen un coste bajísimo. Hay que hacer que funcione ya”, afirma la diputada naranja, Marta Martín, impulsora de la iniciativa que también ha respaldado el partido del Gobierno.

    El portavoz del Gobierno y ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. (EFE)
    El portavoz del Gobierno y ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. (EFE)

    Los estudiantes con dislexia no solo se ven perjudicados por la falta de estas iniciativas, sino que además se enfrentan a otra discriminación en el sistema de becas. Mientras hay colectivos, por ejemplo de altas capacidades o educación especial que acceden a él, no existe un programa específico para niños con dislexia pese a que su dificultad de aprendizaje aparece recogida como “alto riesgo de vulnerabilidad” en la propia LOMCE.

    Especialmente relevante es el amplísimo número de personas que se ve afectada por la dislexia. En España, sin que exista un registro formal, ya se habla del 10% de la población. Ciudadanos, impulsor de la iniciativa, habla de 700.000 personas hoy en día. María Sanz afirma que en las organizaciones internacionales hablan del 17 al 20 por ciento en cada país, e insiste en que es poco probable que España sea la excepción con menos casos: lo que ocurre es que todavía no están identificados.

    Las asociaciones se muestran “escépticas”, aunque el consenso parlamentario les ha vuelto a dar alas

    Por eso, la proposición al Ministerio de Educación que lidera Íñigo Méndez de Vigo insta a que se cree también una base de datos para obtener información a mayor escala y mejorar el protocolo de detección, además de exigir una coordinación necesaria entre los distintos profesionales que atienden a los alumnos, desde el punto de vista educativo, sanitario y social. Las asociaciones aún se muestran “escépticas”, aunque el amplio consenso parlamentario les ha vuelto a dar alas. Precisamente el 5 de octubre se celebra el día internacional de la dislexia y, aunque llevan años detrás de una regulación similar y no son partidarios de creer en casualidades, reconocen que este es un momento más que oportuno para pasar a la acción.

    Fuente: El Confidencial

  • Dislexia, mucho más que tener dificultades para leer y escribir

    Araceli Salas
    Educadora Infantil, Psicomotricista y Fundadora de Disfam (Asociación Dislexia y Familia) 

    La dislexia es un trastorno de aprendizaje, de origen neurobiológico y con una fuerte carga hereditaria, afecta a un 10% de la población y 4 de cada 6 fracasos escolares están relacionados directa o indirectamente con la dislexia. Consiste principalmente en presentar dificultades específicas y persistentes a la hora de leer y de escribir, existiendo también dificultades en otras áreas como pueden ser: la comprensión lectora, la atención, baja memoria a corto plazo, dificultades para integrar las nociones de espacio y tiempo (días de la semana, meses del año, gestión del tiempo…), diferenciar entre derecha e izquierda, letra en ocasiones ilegible…todo ello a pesar de tener una inteligencia normal o por encima de la media y haber tenido una escolarización adecuada.

    Debemos tener muy presente que no existen dos casos idénticos y que también existen diferentes grados, por lo que no debemos comparar, ya que pueden darse muchas diferencias entre los síntomas de un caso con otro. La dislexia suele venir acompañada de diferentes trastornos asociados, los más comunes son: TDAH, Trastorno de Coordinación (Dispraxia), Discalculia y Trastornos emocionales.

    “Ellos nos cuentan que se sienten “inútiles o tontos” y empiezan a somatizar. Pero, si tienen suerte, tal vez alguien al escucharles les dice que todo lo que están viviendo y todo lo que sienten tiene un nombre y que posiblemente puede ser DISLEXIA”

    Pero, ¿qué significa realmente tener dislexia, para un niño o un adolescente, que se pasa unas 6 horas de media en el colegio?, ¿cómo se siente?, ¿cuáles son sus mayores dificultades?, ¿puede aprender en igualdad de condiciones que el resto de su clase?

    Para poder dar respuestas, lo primero que deberíamos hacer es preguntárselo directamente a ellos. En demasiadas ocasiones las familias tendemos a hablar con los profesionales y podemos caer en el error de no prestar atención y escuchar a los verdaderos protagonistas de toda esta historia: los niños, niñas y adolescentes con dislexia.

    Ellos nos cuentan en DISFAM que se sienten muy pero que muy cansados… cansados del día a día fuera de su zona de confort, de esforzarse muchísimo y que el resultado sea invisible, de pasarse horas y horas en casa haciendo las tareas o estudiando y quedarse al día siguiente bloqueados ante el examen, de llegar a casa y al abrir el cuaderno, no poder entender ni su propia letra, de equivocarse de libro, de ejercicio, de tener que leer en voz alta delante de todos su compañeros, pasando vergüenza y con la tensión que ello les provoca, de ser conscientes de que leen más despacio y que en ocasiones no han entendido nada, también están cansados de sus tachones en rojo en sus cuadernos y anotaciones, de no poder integrar las normas ortográficas o las tablas de multiplicar… se sienten agotados y ni ellos mismos saben lo que les pasa, no encuentran respuestas, pero sí miradas de desaprobación o frases que duelen y hacen mella en la autoestima: tú eres muy inteligente, si no apruebas es porque ¡¡no te da la gana!!, ¡¡eres una vago!!, ¡¡siempre estás cansado!! Ayer lo sabías hacer, ¿por qué no hoy?, ¡¡ me estás tomando el pelo!!, ¡¡ para lo que te interesa, te esfuerzas!!

    ¿Quién de nosotros podría resistir esta presión a diario en su puesto de trabajo?

     

    Antes de encontrar respuestas… 

    No suele ser sencillo para una familia encontrar la respuesta que tanto anhela. Normalmente suelen recorrer el mismo circuito, etc., otorrino, oculista, neuropediatra y normalmente todo está perfecto, con lo cual seguimos pensando en casa que nos torean, que no quieren trabajar y como en el colegio también tienen la misma sensación acabamos cayendo en un despropósito de “buenos consejos” como que el niño lea sí o sí cada día, clases de repaso, veranos cargados de deberes, castigos por falta de motivación y de esfuerzo, etc.

    Ellos nos cuentan que se sienten “inútiles o tontos” y empiezan a somatizar (dolores de barriga, de cabeza, pesadillas, mareos, ansiedad, fobia escolar, depresión…).

    Pero, si tienen suerte, tal vez alguien al escucharles les dice que todo lo que están viviendo y todo lo que sienten tiene un nombre y que posiblemente puede ser DISLEXIA.

    “Tan sólo si nuestros hijos e hijas tienen adaptaciones no significativas podrán aprender según sus características y podrán estar en igualdad de condiciones, teniendo éxito académico, lo cual significa para ellos que… ¡PUEDO APRENDER! Y si un niño o niña aprende, es feliz.”

    La familia buscará un profesional especializado en Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA), ya sea en su centro educativo o con algún profesional externo y después de pasarle las pruebas correspondientes tendremos, si es el caso, la confirmación… nuestro hijo o hija NO es vago…TIENE DISLEXIA!! Una de las herramientas que nos puede servir a la hora de detectar una posible dislexia en casa y en el colegio es el Protocolo de Detección, PRODISLEX.

     

    Ahora ya sabemos lo que pasa

    Tan sólo se trata de una forma diferente de aprender, son niños, niñas y adolescentes muy inteligentes cuyo cerebro procesa la información de forma distinta. Necesitan imágenes para las palabras, para aprender a leer, necesitan reforzar la conciencia fonológica y poner imágenes de nuevo para los sonidos de las letras. De esta forma, podrán identificarlos y recordarlos cuando los vean en un texto. Es genial poder aprender a través de todos los sentidos (metodología multisensorial) y con estilos alternativos al tradicional (leer, memorizar, hacer resúmenes, copiados y deberes), aprendizajes significativos, por proyectos, por ambientes, aprendizaje cooperativo, etc.

    Desde el primer momento que contamos con el diagnóstico hay que poner en marcha en todas las asignaturas y sea cual sea la etapa educativa (primaria, secundaria o bachillerato) las adaptaciones no significativas (el alumno trabaja los mismos contenidos que el resto del alumnado, pero el acceso y la metodología para acceder al aprendizaje puede y deber ser diferente). Tan sólo si nuestros hijos e hijas tienen este tipo de adaptación metodológica o de acceso, podrán aprender según sus características y podrán estar en igualdad de condiciones, teniendo éxito académico, lo cual significa para ellos que… ¡PUEDO APRENDER! Y si un niño o niña aprende, es feliz. No podemos pretender que nuestros hijos e hijas estén motivados y felices si no aprenden y más cuando ellos son inteligentes y se dan cuenta de que algo está fallando.

    “Es realmente esencial quitar la etiqueta negativa que injustamente se les ha puesto y dar respuestas y hablar con normalidad de todo lo que les pasa.”

    Para poner las adaptaciones en marcha, la mejor referencia que podemos tener a nuestro alcance es el Protocolo de Actuación en Dislexia, PRODISLEX. Se trata de una herramienta sencilla para saber cómo actuar y cómo poner las adaptaciones en marcha. Es necesario pactar entre la familia, el niño o niña y el centro educativo las estrategias que se pondrán en marcha para que, de esta forma, todos y todas sepamos lo que tenemos entre manos y exista una buena coordinación y un buen trabajo en equipo. El niño, niña o adolescente tiene que sentir que se le tiene en cuenta, ya que nadie mejor que él puede saber qué herramientas necesita. También es imprescindible NORMALIZAR el trastorno de aprendizaje en casa y en el colegio, poder hablar con normalidad y explicar a través de un cuento, un documental, una película o una charla, lo que es la dislexia. Dar a conocer todo el potencial que presentan estos niños, niñas y adolescentes y buscar referentes de éxito para poder motivar y trabajar la autoestima. Grandes personajes, artistas, escritores, cocineros, deportistas, pintores, escultores, arquitectos, etc. han sido y son disléxicos, algunos de ellos como: Albert Einstein, Picasso, Edison, Steven Spielberg, Harrison Ford, George Clooney, John Lennon, Agatha Christie, Norman Foster…

    Es realmente esencial quitar la etiqueta negativa que injustamente se les ha puesto y dar respuestas (etiqueta positiva) y hablar con normalidad de todo lo que les pasa. De esta forma los amigos y la familia podrán empatizar con ellos y no juzgar fácilmente. La empatía y el respeto a la diversidad son herramientas gratuitas y están al alcance de todos y todas, hagamos un buen uso de ellas.

     

    Recomendamos:  

    • Películas sobre Dislexia: “Taare Zameen Par”. 
    • Protocolos de detección y actuación: “PRODISLEX: www.disfam.org/prodislex”
    • Documental: “La Dislexia, Un Trastorno Invisible” y “Palabras al Viento”.
    • Novela para adolescentes y adultos con y sin dislexia: “Como Pez en el árbol”.
    • Cuento sobre dislexia: “Hugo tiene dislexia”.

     

    DISFAM:

    Web: www.disfam.org

    Facebook: www.facebook.com/disfam

    Teléfono: 971 10 11 00

  • Muñoz: “Es necesario que los padres de chicos con dislexia sepan que no están solos”

    El especialista español brindó una charla ayer sobre este trastorno, que constituye una de las Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA). Las actividades continúan hoy en la Legislatura

    El especialista disertó en la Casa del Bicentenario de Yerba Buena. Dislexia

    TUCUMÁN.- Ayer, en la Casa de la Cultura yla Historia del Bicentenario de Yerba Buena, el Presidente de DISFAM (Asociación Dislexia y Familia) España, el Dr. Iñaki Muñoz, desarrolló una charla informativa sobre dislexia y las dificultades del aprendizaje para los alumnos que padecen este trastorno.

    La jornada fue una iniciativa del DISFAM en conjunto con la Municipalidad de Yerba Buena, con el objetivo concientizar a la población sobre la problemática que afecta al 15% de chicos argentinos. Del encuentro participaron maestros y profesores de establecimientos públicos y privados de distintos niveles y padres de niños disléxicos, que aprovecharon para compartir sus inquietudes y asesorarse al respecto.

    A través de un documental y una serie de diapositivas, el especialista expuso distintos métodos y protocolos que padres y maestros pueden seguir para ayudar a los niños; así como también casos de pacientes que lograron llevar adelante una educación exitosa mediante la ayuda y la planificación dispuesta por DISFAM en España.

    Antes de la charla, Muñoz se reunió con el Intendente Daniel Toledo, a quien le explicó las distintas medidas que se tomaron para mejorar la calidad de educación de los chicos con dislexia, tanto en España como en Buenos Aires.

    Luego de su exposición , el profesional se refirió a la creación de nuevas normativas que permitan asistir a los disléxicos, otro motivo importante que lo acercó a Tucumán: “Nos comunicamos con el Ministro de Salud,  Pablo Yedlin, para proponer normativas similares a las que ya funcionan en la Provincia de Buenos Aires y que servirán para ayudar a la gente con dislexia y establecer ciertas reglas para que no queden desamparados en situaciones perjudiciales”

    Por último, Muñoz envió un mensaje a los padres de niños con dislexia: “Es necesario que se asesoren, que sepan que no están solos, desde hace un tiempo tienen a DISFAM en Tucumán que les brindará todo el apoyo para que sus hijos tengan una educación exitosa y una infancia feliz”.

    La representante de la organización en Tucumán, Verónica Podestá, comentó sus sensaciones después de la productiva jornada: “Nosotros recién estamos empezando, el proyecto se inició en mayo, pero tenemos muchas ganas y el apoyo de DISFAM Argentina y también de España. Por ahora el objetivo es lograr articular nuestro trabajo con las escuelas y colegios, implementar los protocolos para que los maestros puedan reconocer los casos y ayudar a los chicos”.

    La actividades continuará hoy en San Miguel de Tucumán, en tanto que el viernes 8 de Noviembre tendrá lugar el primer encuentro de jóvenes con una charla-debate en Yerba Buena. Allí se compartirán experiencias de chicos con dislexias en las instalaciones del Centro Médico Lola Mora, situado en Lola Mora Este 110. Por último, el lunes 11, las actividades se trasladarán nuevamente a la capital.

    Para mayores informes ingresar a www.disfam.com.ar o con la delegada provincial Verónica Podestá al 3814543935 o al mail [email protected] (Especial El Intransigente)

     

  • La dislexia, detrás del fracaso escolar de niños inteligentes y trabajadores

    Iñaki Muñoz, presidente de la asociación Disfam, recomienda a los docentes que apliquen protocolos de detección precoz y adapten el método de enseñanza a las dificultades de estos niños

     Iñaki Muñoz, presidente de Disfam y Raquel Corral, gerente del Centro de Estudios Areté, en el Club Diario.  MOISÉS COPA
     L. F. A. | IBIZA Bernardo Hernández González, director mundial de producto de Google, confesaba ayer en los Desayunos de TVE que padece dislexia, lo que no le ha impedido estar en lo más alto de una de las empresas más importantes del planeta. Este ejemplo, junto con otros ilustres o mediáticos disléxicos como Bill Gates, Spielberg, Tom Cruise, Einstein, Boris Izaguirre, Gabino Diego o José Bono demuestra que se puede vivir con este trastorno y que muchos de los que lo padecen tienen cocientes de inteligencia superiores a la media. Este es uno de los mensajes que lanzaron el jueves en el Club Diario Iñaki Muñoz, presidente de Disfam (Asociación de Dislexia y Familia) y Raquel Corral, gerente del centro de estudios Areté de Ibiza. Ambos remarcaron que la detección de este trastorno y la adaptación de los métodos de enseñanza a estos casos es «básico» para evitar el fracaso escolar en «personas intelectualmente competentes».

    Para situar a los asistentes al coloquio en el universo de esta enfermedad, primero se proyectó el corto documental ‘Un trastorno invisible’, que recoge algunos testimonios de niños, jóvenes y adultos que padecen dislexia y que han salido adelante.

    Dolores de estómago
    El documental revela que un niño con dislexia no solo tiene problemas de aprendizaje sino que también presenta trastornos del sueño, dolores de estómago e hipersensibilidad.

    Según estos casos, la mayoría de afectados vivieron burlas en el colegio, incluso por parte de sus profesores, lo que les ha generado una gran falta de autoestima. Sus problemas, sobre todo con la lectoescritura (numerosas faltas de ortografía o balbuceos a la hora de leer en voz alta), les hace «parecer tontos», según algunos testimonios como el del Gabriel, ahora profesor de música. Las madres de Hugo y Ainoa, dos pequeños con trastorno de dislexia, explican en el documental su frustación y sus batallas para lograr que hiciesen los deberes o memorizasen cosas sencillas antes de conocer el diagnóstico y poder actuar en consecuencia.

    Uno de los testimonios más estremecedores fue el de Daniel, un universitario de 20 años con dos matrículas de honor en su expediente, que llegó a tener inclinaciones suicidas en su adolescencia. «Cualquier cosa me suponía un esfuerzo enorme. Era un fantasma y estaba cansado de vivir. La adolescencia fue un tormento, si no me suicidé fue por los demás», explica este joven.

    Araceli Salas, madre de Iñaki Muñoz, fundó Disfam en 2002 cuando descubrió que Iñaki sufría TDA (Trastorno de déficit de atención) y su hermano dislexia. «Entonces no existía una agrupación para velar por la correcta atención de estos niños y, poco a poco, se ha ido incrementado el trabajo de concienciación social y conocimiento de sus síntomas y tratamiento», apuntó Iñaki Muñoz. El actual presidente insistió en que la legislación, tanto estatal como balear, obliga a las administraciones a identificar las necesidades específicas de los alumnos y dar formación a los profesionales, algo que no siempre sucede, como pusieron de manifiesto algunos de los asistentes al coloquio posterior.

    «Los padres están legalmente cubiertos para exigir en los centros escolares una atención especial para sus hijos», apuntó, y recomendó a los docentes que trabajen con el protocolo gratuito Prodislex (se puede descargar en www.disfam.net) que es «muy eficaz» para detectar que una persona tiene dislexia.

  • “Las escuelas no están preparadas para atender a los niños disléxicos”

    Iñaki Muñoz, Presidente de la Federación Española de Dislexia

    Por MARTA VÁZQUEZ-REINA 4 de junio de 2008

    La dislexia sigue siendo una gran desconocida para la mayoría de los educadores, a pesar de que afecta a entre un 10% y un 15% de la población infantil y adulta. Para acercarnos a la problemática que representa este trastorno de aprendizaje en el entorno escolar, hemos hablado con Iñaki Muñoz, presidente, desde su constitución en 2006, de la Federación Española de Dislexia (FEDIS), que aglutina a la mayoría de asociaciones de dislexia de las distintas comunidades autónomas. Esta organización cuenta entre sus objetivos principales concienciar y sensibilizar a las administraciones competentes sobre la dislexia, por ello potencia el desarrollo, diseño, evaluación y seguimiento de los programas formativos del personal docente, para lograr la detección precoz y la adecuación metodológica a los alumnos con necesidades educativas específicas.

    ¿Se puede hablar de una dislexia sumergida en España?

    El problema de la dislexia en España es que es un trastorno muy nuevo y poco conocido, por eso mismo cuesta más detectarlo. Nosotros la llamamos “la gran desconocida”.

    ¿Qué consideración tienen los niños disléxicos dentro del sistema educativo?

    Desde 2006 les ampara la Ley Orgánica de Educación (LOE) en sus artículos 71 y 72, que recogen que las administraciones educativas deben asegurar los recursos necesarios para que los alumnos que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria puedan alcanzar el máximo desarrollo posible, así como que tienen que establecer los procedimientos precisos para identificar pronto estas necesidades y disponer del profesorado, recursos y medios necesarios para atender a estos alumnos. Pero el problema radica en que en las comunidades autónomas, que son a las que les corresponden las competencias educativas, la LOE está aún por desarrollarse y, por tanto, muchos de estos niños y niñas no están atendidos.

    Fracaso escolar y dislexia, ¿son términos irremediablemente unidos?

    Es imprescindible que el niño disléxico reciba un tratamiento específico
    No necesariamente. Si se aplican las pautas y estrategias que desde la Federación se recomiendan, tanto para trabajar en el colegio como en casa, el éxito escolar es posible. Es imprescindible que el niño disléxico reciba un tratamiento específico y para que no exista fracaso escolar es crucial que su problema se atienda también en el aula, de modo que se optimice el rendimiento del alumno a la vez que se intenten evitar problemas de frustración y perdida de autoestima, muy frecuentes entre los niños disléxicos.

    ¿Tienen los centros escolares recursos suficientes para afrontar el reto de enseñar de forma diferente a los niños disléxicos?

    Las escuelas hoy en día no están preparadas, ya que como he dicho antes no se ha empezado a desarrollar la Ley Orgánica de Educación en las distintas comunidades. Pero tampoco podemos culpar de esta falta de preparación a los maestros, porque en su momento ellos no recibieron la formación necesaria para atender este trastorno de aprendizaje.

    ¿Qué métodos deberían aplicar en las escuelas para facilitar el aprendizaje a estos alumnos?

    El profesor debe dar a entender al resto de los alumnos el trastorno que padece su compañero
    Lo primero que debe hacer un profesor es comunicar al resto de los alumnos el trastorno que padece su compañero, para que no identifiquen las adaptaciones que se hagan al niño disléxico como un privilegio, sino como una necesidad educativa. Por otra parte, en el aula se deben tomar medidas como evitar corregirle siempre todos sus errores, realizar los exámenes de forma oral o facilitarle más tiempo en las pruebas escritas, proporcionarle libros de lectura adecuados a su nivel lector, reforzar sus aspectos positivos y, por supuesto, ser muy pacientes.

    ¿A qué edad se puede detectar en la escuela las primeras señales de dislexia?

    En la primera etapa educativa ya se pueden detectar síntomas que alertan sobre la necesidad de tomar medidas preventivas, aunque posiblemente sea pronto para establecer un diagnóstico de dislexia, esto se puede hacer a partir de los nueve años.

    ¿Cuáles son las principales evidencias?

    En edad preescolar se pueden detectar síntomas como retraso en el lenguaje, confusión en la pronunciación de palabras, alternancia de días “buenos” y “malos” en el trabajo escolar sin razón aparente, mayor habilidad manual que lingüística o dificultades con las secuencias. Más adelante, a partir de los seis años, se pueden evidenciar aspectos como dificultad para aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar, falta de atención y concentración, dificultad para distinguir la izquierda y la derecha, desorganización o continuos errores en la lectura.

    ¿Con qué otros problemas se suele confundir la dislexia en la escuela?

    A menudo se ponen falsas etiquetas como las de vagos o tontos
    A menudo se ponen falsas etiquetas como las de vagos o tontos, y no se trata de que ahora todos los niños tachados de vagos sean disléxicos, sino de poner a cada uno la etiqueta que realmente le corresponde.

    ¿Se sienten discriminados de algún modo los niños disléxicos en el aula?

    Al no estar diagnosticadas y pasar por tontas y vagas, las personas con dislexia acarrean problemas secundarios, la mayoría de ellos emocionales. Por ello son víctimas frecuentes de acoso escolar dentro y fuera del aula.

    En algunas comunidades como Baleares y País Vasco se han adoptado medidas como la adaptación de los exámenes de Selectividad a niños disléxicos. ¿Están avanzando otras autonomías en este sentido?

    Todos estos pasos ayudan a crear precedentes para que las demás comunidades autónomas se aúnen y sigamos avanzando juntos. En estos momentos, por ejemplo, la comunidad de Murcia está tomando buena nota de estos avances.

  • Adiós a los prejuicios: la dislexia no es un problema de inteligencia

    El equipo de psicopedagogas del Hospital de Clínicas aporta una nueva mirada a esta afección que padece entre el 3% y el 5% de la población mundial y que vuelve a estar en la mira de los especialistas. De qué se trata esta disfunción neurobiológica que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida

    Durante mucho tiempo, hablar de dislexia era hablar de un síntoma indicador de una problemática emocional, que afectaba el progreso de algunos chicos en edad escolar. Sin el avance tecnológico que permitía dar cuenta de las reacciones a nivel del cerebro ante ciertas estimulaciones, este tipo de disfunciones caía en una generalización, falta del diagnóstico específico y la intervención profesional adecuada. Hoy en día, la tendencia es catalogarla como una disfunción neurobiológica que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida.

    La dislexia es una disfunción neurobiológica que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida (iStock)

    La dislexia es una disfunción neurobiológica que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida (iStock)

    Gustavo Abichacra, médico pediatra y presidente del Comité Científico de la Asociación Dislexia y Familia (DISFAM) explicó a Infobae: “La dislexia es un trastorno del lenguaje, de la comunicación de origen neurobiológico, hereditario, relacionado con una anomalía en la migración neuronal. Consiste en la aparición en forma inesperada de una imposibilidad de una lectura fluida, exacta y automatizada. Es una dificultad para decodificar un código auditivo en código visual. El pensamiento del disléxico es como una película continua que se interrumpe cada vez que aparece una palabra abstracta, y el 50% de nuestro vocabulario está compuesto de esa forma”.

    Los avances tecnológicos y los nuevos estudios dan por tierra el concepto de poca inteligencia
    Los avances tecnológicos y los nuevos estudios dan por tierra el concepto de poca inteligencia

    Antes de conocerse el origen de la dislexia, a estos niños se los consideraba “inmaduros” en el aprendizaje y generalmente iban a un tratamiento psicológico para aceptar sus limitaciones.

     La dislexia está considerada una disfunción neurobiológica que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida.

    El Hospital de Clínicas cuenta con un equipo de psicopedagogas, integrado por las licenciadas Rosamarina Álvarez, Marina Croseri, Patricia Pasqua y Karina Estigarribia, que reciben las consultas e intervienen en cada caso. Para ellas, la dislexia no es un problema de inteligencia, sino una afección que tiene que ver con el aprendizaje.

    “Para el chico con dislexia, todo se hace un poco cuesta arriba. Porque la lectura y la escritura son cosas con las que se va a enfrentar toda la vida”, explicó a Infobae la licenciada Rosamarina Alvarez. Su colega, Marina Croceri, completó: “Estamos ante una persona que cuando se encuentra con un escrito, no encuentra ninguna representación. Es como intentar leer un idioma totalmente desconocido que para él no tiene lógica, no lo puede descifrar”.

    La clave está en el diagnóstico adecuado en el momento preciso: “Se necesita que el chico tenga algunos conocimientos sistemáticos sobre lenguaje, lectura y escritura para estar seguros que es dislexia. Tiene que avanzar en la escolarización, por lo menos hasta segundo o tercer grado. Sin embargo, hay que prestar atención a los progresos desde el jardín, porque se manifiesta desde muy temprano”, explicó Patricia Pasqua.

    Los especialistas afirman que la clave está en el diagnóstico adecuado en el momento preciso (iStock)

    Los especialistas afirman que la clave está en el diagnóstico adecuado en el momento preciso (iStock)

    Álvarez explicó que esto es algo que va a acompañar al niño casi toda la vida, pero que puede aprender a compensar muy bien. Y Croceri opinó que lo principal es la familia. “No solo el acompañamiento que brinda, sino cómo impacta el diagnóstico. Hay que aprender a manejar la presión que los padres ponen en el chico cuando pasa el tiempo y no aprende a leer y escribir. También lo dispuestos que están a pedir ayuda, muchas veces se escudan en otras capacidades y le restan importancia”, puntualizo Croceri.

    Autoestima y capacidades

    El tratamiento que llevan adelante la psicopedagogas está orientado a dos objetivos. En primer lugar, reforzar el autoestima del paciente y potenciar las otras capacidades que pueda desarrollar, fortaleciendo aspectos positivos. En segundo término, comienza un abordaje re-educativo, con estimulación y trabajo sobre las funciones que presentan dificultad. “El potencial puede no estar puesto en la lectura o la escritura, pero si en otras habilidades innatas, hay chicos disléxicos que son muy hábiles para las matemáticas, por ejemplo”, afirmó Álvarez.

    Y por último, se trabaja en conjunto con la escuela. “Depende en que etapa escolar esté será el tipo de ayuda. A partir de 4º o 5º grado será tal vez una maestra integradora. También la cursada debería respetar las necesidades del alumno, quizás se tenga que tomar más lecciones orales y no tanto pruebas escritas, por ejemplo”, sostuvo Pasqua y especificó: “Si empezamos a observar la dislexia en un alumno de preescolar o de sala de 4, el trabajo de las psicopedagogas será estimular todo lo que es la conciencia fonológica, a través de juegos, rimas, versos, cantos. Una cosa mucho más lúdica donde se puede abordar esta problemática en esta etapa temprana”.

    La escuela debe acompañar al alumno que padece dislexia

    La escuela debe acompañar al alumno que padece dislexia

    “La escuela tiene que tomar conciencia de la existencia de la dislexia y otras disfunciones similares. Los chicos diagnosticados tienen que seguir teniendo su matrícula y su espacio en la escuela a la que asisten y la misma se tiene que comprometer en ayudar y brindar las herramientas para poder asistir a sus necesidades”, concluyó Croceri.

    En consonancia, en 2016 se aprobó la Ley 27.306 sobre Disfunciones Específicas del Aprendizaje (DEA) que entre otras obliga al sistema de salud a cubrir la detección temprana, el diagnóstico y el tratamiento de las DEA, además de la capacitación docente, la cobertura de necesidades por parte de los establecimientos educativos y la difusión masiva con campañas a la comunidad.

  • Reunión con la Vicepresidenta de Ibiza

    Nos hemos reunido con la Vicepresidenta del Gobierno de Ibiza Sra. Marta Díaz, con la que se ha acordado colaborar en estos próximos 4 años, en la realización de Jornadas de Formación y Sensibilización de Dificultades Específicas de Aprendizaje. Queremos agradecer el tiempo que nos ha dedicado y el interés que ha mostrado en ayudar a nuestro colectivo!

  • Se presenta Disfam Zamora

    Ya está en funcionamiento la nueva Asociación “Disfam Zamora” que se presentó ante los medios de comunicación de la província, en la sede de Caja Rural de Zamora.

    Podéis contactar a través del correo [email protected] el facebook www.facebook.com/disfamzamora o el apartado de la web www.disfam.org/zamora

Página 1 de 3123