• “Las escuelas no están preparadas para atender a los niños disléxicos”

    Iñaki Muñoz, Presidente de la Federación Española de Dislexia

    Por MARTA VÁZQUEZ-REINA 4 de junio de 2008

    La dislexia sigue siendo una gran desconocida para la mayoría de los educadores, a pesar de que afecta a entre un 10% y un 15% de la población infantil y adulta. Para acercarnos a la problemática que representa este trastorno de aprendizaje en el entorno escolar, hemos hablado con Iñaki Muñoz, presidente, desde su constitución en 2006, de la Federación Española de Dislexia (FEDIS), que aglutina a la mayoría de asociaciones de dislexia de las distintas comunidades autónomas. Esta organización cuenta entre sus objetivos principales concienciar y sensibilizar a las administraciones competentes sobre la dislexia, por ello potencia el desarrollo, diseño, evaluación y seguimiento de los programas formativos del personal docente, para lograr la detección precoz y la adecuación metodológica a los alumnos con necesidades educativas específicas.

    ¿Se puede hablar de una dislexia sumergida en España?

    El problema de la dislexia en España es que es un trastorno muy nuevo y poco conocido, por eso mismo cuesta más detectarlo. Nosotros la llamamos “la gran desconocida”.

    ¿Qué consideración tienen los niños disléxicos dentro del sistema educativo?

    Desde 2006 les ampara la Ley Orgánica de Educación (LOE) en sus artículos 71 y 72, que recogen que las administraciones educativas deben asegurar los recursos necesarios para que los alumnos que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria puedan alcanzar el máximo desarrollo posible, así como que tienen que establecer los procedimientos precisos para identificar pronto estas necesidades y disponer del profesorado, recursos y medios necesarios para atender a estos alumnos. Pero el problema radica en que en las comunidades autónomas, que son a las que les corresponden las competencias educativas, la LOE está aún por desarrollarse y, por tanto, muchos de estos niños y niñas no están atendidos.

    Fracaso escolar y dislexia, ¿son términos irremediablemente unidos?

    Es imprescindible que el niño disléxico reciba un tratamiento específico
    No necesariamente. Si se aplican las pautas y estrategias que desde la Federación se recomiendan, tanto para trabajar en el colegio como en casa, el éxito escolar es posible. Es imprescindible que el niño disléxico reciba un tratamiento específico y para que no exista fracaso escolar es crucial que su problema se atienda también en el aula, de modo que se optimice el rendimiento del alumno a la vez que se intenten evitar problemas de frustración y perdida de autoestima, muy frecuentes entre los niños disléxicos.

    ¿Tienen los centros escolares recursos suficientes para afrontar el reto de enseñar de forma diferente a los niños disléxicos?

    Las escuelas hoy en día no están preparadas, ya que como he dicho antes no se ha empezado a desarrollar la Ley Orgánica de Educación en las distintas comunidades. Pero tampoco podemos culpar de esta falta de preparación a los maestros, porque en su momento ellos no recibieron la formación necesaria para atender este trastorno de aprendizaje.

    ¿Qué métodos deberían aplicar en las escuelas para facilitar el aprendizaje a estos alumnos?

    El profesor debe dar a entender al resto de los alumnos el trastorno que padece su compañero
    Lo primero que debe hacer un profesor es comunicar al resto de los alumnos el trastorno que padece su compañero, para que no identifiquen las adaptaciones que se hagan al niño disléxico como un privilegio, sino como una necesidad educativa. Por otra parte, en el aula se deben tomar medidas como evitar corregirle siempre todos sus errores, realizar los exámenes de forma oral o facilitarle más tiempo en las pruebas escritas, proporcionarle libros de lectura adecuados a su nivel lector, reforzar sus aspectos positivos y, por supuesto, ser muy pacientes.

    ¿A qué edad se puede detectar en la escuela las primeras señales de dislexia?

    En la primera etapa educativa ya se pueden detectar síntomas que alertan sobre la necesidad de tomar medidas preventivas, aunque posiblemente sea pronto para establecer un diagnóstico de dislexia, esto se puede hacer a partir de los nueve años.

    ¿Cuáles son las principales evidencias?

    En edad preescolar se pueden detectar síntomas como retraso en el lenguaje, confusión en la pronunciación de palabras, alternancia de días “buenos” y “malos” en el trabajo escolar sin razón aparente, mayor habilidad manual que lingüística o dificultades con las secuencias. Más adelante, a partir de los seis años, se pueden evidenciar aspectos como dificultad para aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar, falta de atención y concentración, dificultad para distinguir la izquierda y la derecha, desorganización o continuos errores en la lectura.

    ¿Con qué otros problemas se suele confundir la dislexia en la escuela?

    A menudo se ponen falsas etiquetas como las de vagos o tontos
    A menudo se ponen falsas etiquetas como las de vagos o tontos, y no se trata de que ahora todos los niños tachados de vagos sean disléxicos, sino de poner a cada uno la etiqueta que realmente le corresponde.

    ¿Se sienten discriminados de algún modo los niños disléxicos en el aula?

    Al no estar diagnosticadas y pasar por tontas y vagas, las personas con dislexia acarrean problemas secundarios, la mayoría de ellos emocionales. Por ello son víctimas frecuentes de acoso escolar dentro y fuera del aula.

    En algunas comunidades como Baleares y País Vasco se han adoptado medidas como la adaptación de los exámenes de Selectividad a niños disléxicos. ¿Están avanzando otras autonomías en este sentido?

    Todos estos pasos ayudan a crear precedentes para que las demás comunidades autónomas se aúnen y sigamos avanzando juntos. En estos momentos, por ejemplo, la comunidad de Murcia está tomando buena nota de estos avances.

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